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Todos, en algún momento, hemos sentido o sentimos algún tipo de miedo que puede limitar nuestro día a día. Tenerlo de vez en cuando no es malo, es una emoción con la que nacemos y que en ciertas situaciones nos ayuda a protegernos del peligro y a ser prudentes.

El problema viene cuando ese temor nos bloquea y no nos deja avanzar. Las 6 mamás que han participado en el taller Mamás y bebés de noviembre han hablado de los miedos habituales en la infancia y en la edad adulta. Se han visto identificadas en las emociones de sus hijos, detectando qué acciones, actitudes o palabras del otro nos hacen creer que se trata de algo a temer.

Las dinámicas han servido para ver que vencer el miedo de buenas a primeras no es una tarea fácil pero que tampoco es imposible. No se trata de evitar los problemas o de tener una vida libre de adversidades y en armonía, se trata de aprender tras ensayo y error a sobreponerse a las dificultades. Para ello es necesario afrontar el miedo, pedir ayuda, establecer relaciones de confianza, el cuidado físico y psíquico y en definitiva trabajar la resiliencia para superar una situación traumática sin acabar traumatizada e incluso salir reforzada.

Las estrategias y técnicas de respiración que han aprendido durante la jornada les ayudarán a bajar el nivel de ansiedad corporal generado por las situaciones de miedo y a saber cómo detectarlas a tiempo para tratar de que no se conviertan en fobias.

Las madres tienen unas ganas enormes de compartir sus experiencias, de verse reflejadas en las otras, de no sentirse solas ante la crianza de sus hijos, pero sobre todo de aprender y divertirse juntas.

¡Cada vez nos gustan más las mañanas de los talleres!